Hay una escena que se repite en mi consulta de sexología en Alicante. Una persona entra, se sienta, habla de otros temas durante unos minutos y, cuando baja la guardia, me dice casi en un susurro: «Hay algo que nunca le he contado a nadie.»
Casi siempre es una fantasía. Y casi siempre viene acompañada de la misma pregunta: «¿Me pasa algo raro?»
Spoiler: no. Y en este artículo te cuento por qué.
¿Qué es una fantasía sexual (y qué no es)?
Una fantasía sexual es un pensamiento, una imagen o una escena imaginada que te excita. Puede aparecer en un momento de calma, en mitad de una ducha o durante el sexo con tu pareja.
Lo importante es que fantasear no es lo mismo que desear hacerlo. Muchas personas disfrutan de una fantasía precisamente porque vive en su imaginación. No es una señal de insatisfacción, ni de que tu relación esté mal, ni de que busques otra cosa. Es imaginación, y es una parte sana de la sexualidad.
Las fantasías que más se repiten en consulta
En mi día a día como sexóloga y psicóloga, hay dos temas que aparecen una y otra vez:
1. Ceder el control o tomarlo por completo (BDSM)
Dominar, ser dominad@, atar, dejarte atar, mandar o rendirte. Aquí entra todo lo que se conoce como BDSM, y no hace falta que sea extremo. Muchas veces empieza con algo tan sencillo como querer que alguien decida por ti durante un rato.
¿Por qué excita tanto? Hay varias explicaciones frecuentes:
- Quien lleva el peso de todo el día (trabajo, casa, familia) a veces fantasea con soltar el control y que por una vez otra persona se encargue.
- Quien siente que no tiene poder en su vida cotidiana puede disfrutar de tomarlo en un espacio seguro y pactado.
- Lo diferente y lo «prohibido» activan el sistema de recompensa del cerebro.
2. Los tríos y otras formas de compartir
La fantasía de incluir a una tercera persona es muy habitual. Suele hablar de curiosidad, de novedad y del deseo de sentirse deseada o deseado desde otro lugar. Fantasear con ello no implica que quieras dejar a tu pareja ni que le seas infiel en ningún sentido.
¿Por qué cuesta tanto contarlas?
Casi todas las personas que me las cuentan lo hacen con vergüenza. Los motivos suelen ser tres:
- Miedo al juicio: «¿Qué va a pensar de mí?»
- Educación sexual escasa: muchas aprendimos que ciertas cosas «no se piden».
- Miedo a romper la relación: pensamos que contarlo puede generar celos, inseguridad o distancia.
Pero el silencio también tiene un coste. Cuando una fantasía se guarda durante años, puede aparecer como culpa, desconexión o falta de deseo hacia la pareja. Ponerle palabras suele ser un alivio enorme.
Cómo proponerle una fantasía a tu pareja sin dramas
Esto no se improvisa en mitad de una discusión ni cinco minutos antes de dormir. Te dejo lo que suelo trabajar en consulta:
- Elige un momento tranquilo y fuera del dormitorio. Un paseo, un café o una cena relajada funcionan mejor que «el momento caliente».
- Empieza hablando de ti. Por ejemplo: «Me ha venido a la cabeza una cosa y me gustaría contártela, sin que tengamos que hacer nada.»
- Aclara que es una conversación, no una exigencia. Contar una fantasía no obliga a cumplirla.
- Escucha su reacción sin presionar. Puede necesitar tiempo para procesarlo. Un «déjame pensarlo» también es una respuesta.
- Pregunta por sus fantasías. Que sea un intercambio, no un examen.
Si decidís explorarlo: las reglas básicas
- Consentimiento claro y continuo. Lo que se pacta puede revisarse en cualquier momento.
- Hablad antes de límites y de celos. Qué sí, qué no y qué «quizás».
- Palabra de seguridad. Una palabra acordada que detiene todo, sin explicaciones.
- Empezad por algo pequeño. No hace falta ir directos al escenario completo.
- Aftercare. Después de la experiencia, dedicad un rato a cuidaros: abrazos, conversación, agua, calma.
Y recuerda: un «no» también es una respuesta válida. El consentimiento es lo que convierte cualquier fantasía en algo excitante y seguro.
¿Cuándo es buena idea pedir ayuda profesional?
Fantasear es normal. Pero te recomiendo acudir a terapia si:
- Sientes culpa o vergüenza intensas por tus fantasías.
- Tu pareja y tú no conseguís hablar de sexo sin que acabe en conflicto.
- Hay bloqueos, falta de deseo o distancia en la relación.
- Alguno de los dos se siente presionado o incómodo con lo que se plantea.
Una sexóloga o psicóloga te ofrece un espacio sin juicio donde ponerle palabras a lo que sientes y encontrar la manera de comunicarlo.
Terapia de sexología y de pareja en Alicante
En mi consulta de Psicología, Sexología y Terapia de Pareja en Alicante acompaño a personas y parejas en temas como:
- Deseo sexual y rutina en la pareja
- Fantasías y exploración sexual
- Ansiedad de rendimiento y disfunciones
- Comunicación y conflictos de pareja
- Culpa, vergüenza y bloqueos relacionados con el sexo
Trabajo con sesiones presenciales en Alicante y también online, con un trato cercano, sin tabúes y sin juicios. Aquí puedes contarlo todo, a tu ritmo.
👉 Reserva tu primera cita aquí
Preguntas frecuentes
Sí. Es una de las formas más comunes de fantasear y no implica querer una relación fuera de la pareja.
No. Suele tener que ver con curiosidad, necesidad de novedad o de soltar (o tomar) el control, no con una carencia en la pareja.
Sí. Es uno de los motivos de consulta más habituales, tanto en sesiones individuales como en terapia de pareja.
Depende de cada caso, pero muchas parejas notan cambios en varias sesiones al trabajar la comunicación y quitar presión.
